Los Melistas refundacionales alimentan el caos

Por: Marcio Sierra

El coordinador del Partido Libre en vez de integrarse al proceso de desarrollo democrático y aportar soluciones estructurales para crear una economía social y solidaria, promueve la inestabilidad institucional, al intensificar la estrategia de difamación de la capacidad de quienes ejercen el liderazgo político que, durante ellos dominaron el poder de Estado, no tuvieron porque buscaron impedir el dialogo y agudizar la confrontación y la polarización. Desde la llanura, están convirtiendo el conflicto permanente en instrumento de movilización política, pretendiendo agudizar el clima de incertidumbre, la desconfianza y el desgaste institucional.

Los melistas refundacionales, disque socialistas, utilizan la narrativa del enfrentamiento como mecanismo útil para sostener o consolidar la identidad política fracasada que les hizo perder las elecciones 2025. Ahora, vuelven intensivamente a difamar a los nacionalistas como los enemigos permanentes, con el fin de agudizar, la división entre pueblo y antipueblo, descalificándolos sistemáticamente solo porque piensan diferente, al plantear la cohesión entre los sectores leales al Partido Libre y los sectores democraticos, sin importarles erosionar los espacios de consenso indispensables para la gobernabilidad democrática. El liderazgo melista pretende mantener a Honduras en una tensión constante, promoviendo discursos incendiarios, cuestionando la legitimidad de las instituciones porque no responden a sus intereses, estimulando la movilización basada en el resentimiento para lograr la profundización de la crisis política. Quieren convertir el caos en una herramienta de presión y negociación.

Honduras necesita precisamente lo contrario. Requiere serenidad institucional, respeto al Estado de derecho, reconocimiento de la pluralidad política y una cultura democrática capaz de procesar las diferencias mediante reglas claras y mecanismos constitucionales. Lo cual, el proyecto ideológico refundacional socialista radical no quiere aceptar, sino que, imponen la alteración del orden democrático y la promoción deliberada de escenarios de ingobernabilidad. Los melistas pseudo socialistas demostraron que Honduras no avanza cuando se debilitan las institucione y no se construyen acuerdos mínimos sobre temas fundamentales: no lograron un crecimiento económico efectivo, tampoco el empleo, una educación de calidad, la seguridad ciudadana y la lucha efectiva contra la corrupción. Los melistas refundacionales redujeron la lógica desarrollista al conflicto permanente y, por esa razón, pagaron caro al perder las elecciones porque los ciudadanos más vulnerables los rechazaron.

No podemos darnos el lujo de permitir el caos para enfrentar los desafíos profundos que tenemos que solventar, sino que, asegurar condiciones de desarrollo que, a futuro, nos permitan edificarlo sin confrontaciones estriles, sino sobre la responsabilidad política, la tolerancia democrática y la búsqueda de soluciones concretas a los problemas reales de la población. La verdadera refundación no consiste en dividir a la sociedad, sino en reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones y en la posibilidad de un desarrollo incluyente y sostenible para todos.

En fin, el partido libre mientras este controlado por el liderazgo melista no podrá construir consensos democráticos con visión de largo plazo, porque defienden un enfoque político que elude la posibilidad de establecer un contrato social renovado o un pacto en el que el Estado tiene un rol de arbitro y garante, no de competidor desmedido, asegurando, que el crecimiento se traduzca en prosperidad compartida.

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