Gobernanza democrática y resistencia socialista

Por: Marcio Sierra

En Honduras, los izquierdistas radicales intentan desestabilizar la gobernanza democrática actual y buscan hacer fracasar el restablecimiento del Estado de derecho, obstaculizar la independencia de poderes, poner en duda la transparencia institucional, evitar la rendición de cuentas, debilitar los procesos de fortalecimiento de la participación democrática de la ciudadanía y difamar ideológicamente la dinamización de la economía social de mercado. El Partido Libre, ha iniciado la aplicación sistemática de una estrategia de oposición política cuya finalidad es crear crisis institucional y hacer fracasar las decisiones públicas que va tomando la gobernanza democrática que dirige el presidente Nasry Afura. Se han propuesto inducir la duda política en la ciudadanía para que la autoridad que ejerce la gobernanza democrática actual, se debilite y se cree de nuevo un caos institucional que  los haga caer en la imposición de la represión de las libertades individuales y los derechos fundamentales, aprovechando que en Honduras, se vive en un contexto marcado por la polarización ideológica, la fragilidad institucional y en una democracia aún débil que necesita contrapesos efectivos y una ciudadanía vigilante capaz de demostrar su vocación democrática y una oposición a los abusos de poder que se cometieron durante los socialistas  tuvieron el poder de Estado.

La resistencia socialista, se concreta a través de un conjunto de movimientos políticos y sociales debidamente coordinados por lideres izquierdistas, siguiendo lineamientos que cuestionen el orden económico y político que intenta establecer el gobierno de integración del presidente actual.  De nuevo están utilizando la desacreditación política para poner en duda la ejecución de acciones orientadas al mejoramiento  de los niveles de desigualdad social y la redistribución de la riqueza, que no lograron instaurar, porque concentraron el poder en una oligarquía familiar  corrupta que debilitó la independencia institucional y descalificó a los opositores democráticos como conspiradores reaccionarios, que se oponían al pluralismo ideológico y favorecían la hegemonía ideológica de una derecha que, según estos izquierdistas, erosionaba los principios democráticos que ellos afirmaban defender.

 

El desafío de la sociedad hondureña consiste en encontrar un equilibrio entre la legitima aspiración de justicia social y la preservación del orden democrático. Las demandas por inclusión, combate a la pobreza y reducción de las desigualdades, son parte de la agenda del enfoque democrático que impulsa el actual gobierno de integración que ha instaurado el presidente Nasry Asfura. Por tal razón, los socialistas quieren boicotearlo y evitar que se produzca el diálogo, el respeto a la ley y la consolidación de la derecha en el poder. Los izquierdistas han tomado conciencia que no hay tal inmovilismo en los partidos de la derecha y que, el gobierno actual, puede ejecutar soluciones sostenibles para atacar los problemas estructurales, respetando plenamente las reglas democráticas, la libertad de expresión, la independencia de poderes y el derecho de la oposición a competir en igualdad de condiciones.  En otras palabras, hoy por hoy, tenemos una gobernanza democrática que se inclina hacia la diversidad política, la convivencia con instituciones imparciales y la consolidación de una justicia social que se desarrolle dentro del marco constitucional. La derecha democrática está fortaleciendo los contrapesos y dejando de lado la absolutización de una visión de país que impida que la democracia sea la forma de gobernar y el Estado sea el instrumento de manipulación del proceso económico para favorecer el interés de quienes lo gobiernan.

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