Crecimiento económico positivo y desarrollo social bajo

Por: Marcio Sierra

El crecimiento económico a seis meses de la gobernanza democrática del presidente Nasry Asfura es positivo, pero el desarrollo social es menudo. Es cierto que el Producto Interno Bruto (PIB) demuestra una expansión moderada, debido principalmente al consumo interno, al aumento de las remesas familiares, a las exportaciones de café y a la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, tal desempeño económico poco se traduce en el aumento progresivo sostenible del desarrollo social. Los niveles de pobreza extrema, aunque se han reducido a un 38.3%, sigue en un nivel muy alto, más de un tercio de los hogares hondureños continúa sin generar ingresos suficientes para cubrir la canasta básica de alimentos, porque el crecimiento económico no responde a una transformación estructural de la economía. Aún lidiamos con un enfoque de desarrollo sin un crecimiento sostenido de la productividad, con muy poca generación de empleo formal, sin mejoras significativas en la calidad de la educación, con débil fortalecimiento del sistema de salud y una expansión de la inversión pública y privada insuficiente para mejorar las debilidades que tenemos en estos ámbitos. Podemos decir que en lo social de 1 a 10 estamos en 3, mientras que, el crecimiento económico está en 6. Lo que refleja que aún se observa una desconexión entre el crecimiento económico y el bienestar social de la mayoría de la población.

Es importante entender que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza el desarrollo. La economía hondureña aumenta su producción mientras amplios sectores de la población permanecen excluidos de fundamentales beneficios. Nuestro crecimiento sigue dependiendo de remesas familiares, que representan una proporción muy significativa del ingreso nacional, más que de un proceso sólido de industrialización, innovación tecnológica o el aumento de la productividad. Una situación que limita la generación de empleos de calidad y la movilidad social.

Las acciones para atacar la persistencia de los problemas estructurales son muy pocas y francamente débiles. Hay que lograr aumentar la calidad educativa, mientras Costa Rica ha sostenido durante décadas una política de inversión en educación, Honduras continúa enfrentando limitaciones en cobertura, calidad, permanencia escolar y aprendizaje (UNESCO). Igualmente, en el actual del sistema de salud, perduran problemas estructurales que limitan el acceso y la calidad de la atención, aunque en los últimos meses, se han impulsado medidas orientadas a fortalecer la capacidad institucional y mejorar la cobertura. Se aprobaron medidas de emergencia para agilizar la compra de medicamentos, fortalecer la red hospitalaria y reducir la mora quirúrgica; sin embargo, el impacto de estas acciones es reducida porque persisten los retos relacionados con el financiamiento, la gestión administrativa y la continuidad de los servicios. No obstante que, el sistema de salud se encuentra en una etapa de transición: mantiene importantes debilidades estructurales heredadas durante décadas, lo cual indica, que se deben desarrollar reformas cuyo éxito van a depender de una inversión sostenida, una firme transparencia en la gestión publica y el fortalecimiento de la atención primaria (Organización Panamericana de la salud).

Desde una perspectiva sociológica, el desarrollo de Honduras significa mucho más que el crecimiento del ingreso nacional. Tenemos que ampliar las capacidades humanas, vigorizar el proceso institucional democrático, dar soluciones que contribuyan a generar igualdad de oportunidades para reducir las brechas sociales. En otras palabras, el verdadero desafío de la gobernanza democrática que impulsa el presidente Asfura consiste en transformar el crecimiento económico en desarrollo humano. Honduras no tendrá desarrollo pleno mientras la pobreza tenga elevado nivel de presencia, la desigualdad sea portentosa y la exclusión social persistente. El verdadero éxito económico es aquel que posibilite a todos los hondureños acceder a mejores oportunidades, empleos dignos, servicios públicos de calidad y una vida con mayores posibilidades de bienestar y progreso. En esto radica el éxito de la democracia por desarrollar. Por lo tanto, sin un consenso democrático integrado con visión de largo plazo, nuestra nación seguirá encerrada en el circulo viciosos de atraso crónico. Evitemos caer en peleas políticas infecundas cuyos objetivos son únicamente para lograr mantener el poder a favor de intereses individualistas minoritarios.

 

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