Resentimiento social y desarrollo partidista en Honduras

Por: Marcio Sierra

El resentimiento social es hoy por hoy el factor más influyente en la dinámica política hondureña actual. No se puede asumir como una simple emoción colectiva, sino como una fuente social que nutre identidades políticas, moviliza votantes y fortalece proyectos partidarios basados en la disputa. En Honduras tenemos una sociedad marcada por elevados niveles de pobreza, desigualdad, exclusión social y desconfianza institucional; en la que, el resentimiento encuentra terreno fértil para transformarse en discurso político y en mecanismo de adhesión partidaria.

Durante la era dominada por el bipartidismo post moderno conservador, caracterizado por diferencias ideológicas relativamente templadas entre liberales y nacionalistas, ambas ideologías favorecedoras de la democracia capitalista, entablaban una lucha política menos polarizada o antagonista. Sin embargo, este contexto sufre un cambio radical, desde que ocurre la crisis política de 2009 y después de las elecciones de 2025, cuando el poder de Estado cae en una dinámica política de creciente polarización ideológica y partidaria, que causa la fragmentación del sistema político. La sociedad política hondureña cambia y se aleja de la etapa de baja polarización y transita a una de mayor radicalización y confrontación política. Que, con la toma del poder por parte del Partido Libre, de convicción ideológica socialista, el resentimiento social es utilizado para construir narrativas de victimización colectiva. Este partido promueve la manipulación de los problemas estructurales del país, tales como la pobreza, el desempleo, la corrupción, la exclusión y la desigualdad de oportunidades, para presentarlos como consecuencias de la acción de empresarios capitalistas y políticos que favorecen la concentración de capitales, generando la lógica de “ellos contra el pueblo”. Si bien, dicha narrativa, tiende a favorecer la cohesión interna del Partido Libre, simultáneamente, genera divisiones sociales a lo interno de los partidos conservadores y dificulta la construcción de consensos nacionales.

Estamos observando el desarrollo partidarista basado en el resentimiento que a la larga va produciendo beneficios electorales negativos para el Partido Nacional; pues, se están creando emociones intensas y debates en las redes sociales que le afectan. La ciudadanía en general, ha comenzado a percibir una desilusión ante los procesos concretos que impulsa la gobernanza democrática y se expanden sentimientos de agravio, frustración y resentimiento en las bases del Partido Nacional. Los socialistas están intentando aumentar la desintegración entre el Partido Liberal y el Partido Nacional y lograr que predomine la competencia por la representación emocional del malestar ciudadano y no por ideas y programas de gobierno. Las redes sociales se han convertido en el mecanismo idóneo para amplificar una emocionalidad negativa hacia el gobierno democrático. Los espacios digitales favorecen la confrontación, la descalificación del gobierno de integración que promueve el presidente nacionalista y estimulan la creación de grupos de ciudadanos cerrados en los que se refuerzan prejuicios y percepciones negativas sobre el gobierno. En consecuencia, el debate publico pierde calidad y la confianza entre los ciudadanos va deteriorándose progresivamente.

Desde el ángulo sociológico, el principal riesgo del resentimiento partidario es que se sustituya la deliberación democrática por la hostilidad permanente. Y cuando la política se fundamenta en agravios acumulados, la capacidad de construir acuerdos nacionales se reduce significativamente, que es lo que pretende el melismo a través del Partido Libre. El gobierno actual debe establecer una gobernanza democrática en la que exista competencia política, la instauración de mecanismos de cooperación y el reconocimiento mutuo entre adversarios. El gobierno nacionalista de integración enfrenta el desafío de superar una cultura política basada en la confrontación emocional para avanzar hacia una ciudadanía más crítica y participativa. Se necesita crear condiciones para lograr un desarrollo democrático sostenible y articular propuestas de solución a los problemas nacionales en lugar de alimentar permanentemente sentimientos de resentimiento y división.

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