Clínica médica bajo la lupa en SPS: diagnósticos alarmantes y presión para pagar hasta L14,500

Clínica médica bajo la lupa en SPS: diagnósticos alarmantes y presión para pagar hasta L14,500

Una investigación periodística realizada por EL HERALDO Plus y LA PRENSA Premium puso bajo la lupa el funcionamiento de la clínica Medisan en San Pedro Sula, donde supuestos especialistas ofrecen consultas y exámenes gratuitos que posteriormente terminan en propuestas de tratamientos cuyos costos pueden alcanzar decenas de miles de lempiras.

La investigación documentó cómo personas que circulan por un centro comercial son abordadas por trabajadores de la clínica, en su mayoría con acento colombiano, quienes ofrecen una supuesta campaña de salud para detectar enfermedades “silenciosas”. El procedimiento sirve como puerta de entrada para llevar a los potenciales clientes hasta las instalaciones de Medisan.

Uno de los aspectos centrales es el uso de un aparato presentado como “analizador de resonancia cuántica”, con el que los supuestos especialistas aseguran poder determinar diferentes padecimientos y deficiencias sin realizar análisis convencionales de sangre u otras muestras clínicas. La investigación señala que el método utilizado para establecer estos diagnósticos no cuenta con respaldo científico para detectar enfermedades.

Durante la infiltración periodística, los resultados obtenidos fueron presentados de manera alarmante, con supuestos problemas en diferentes órganos. Posteriormente, los pacientes eran dirigidos hacia una segunda etapa: la presentación de un tratamiento que incluía servicios como sueroterapia, inhaloterapia, desintoxicaciones y productos denominados naturales.

El costo inicial de uno de los tratamientos ofrecidos alcanzaba los 75,800 lempiras. Sin embargo, ante la aparente imposibilidad de los periodistas para asumir esa cantidad, los vendedores comenzaron a ofrecer una supuesta promoción para reducir el pago hasta 14,500 lempiras, argumentando que se trataba de un subsidio destinado a determinados pacientes.

La estrategia comercial también incluía el uso de tarjetas de crédito y débito. El asesor financiero llegó a plantear la posibilidad de dividir el pago en cuotas mediante financiamiento y realizó cálculos para mostrar cómo los L14,500 podían convertirse en mensualidades aparentemente más manejables.

Incluso cuando los periodistas manifestaron que sus tarjetas estaban sin disponibilidad, el vendedor propuso realizar una transacción para comprobar que no existían fondos suficientes y, de esa manera, supuestamente conservar la promoción durante algunos días. La insistencia en conocer la disponibilidad de las tarjetas fue uno de los elementos que más llamó la atención durante la investigación.

La investigación también encontró que Medisan Honduras mantiene una relación societaria con una empresa del mismo nombre en Colombia, país donde la compañía ha sido señalada previamente en investigaciones periodísticas por prácticas relacionadas con consultas gratuitas, diagnósticos cuestionados y tratamientos que terminaban siendo financiados por los pacientes.

A esto se suma que EL HERALDO Plus reportó que la clínica ubicada en San Pedro Sula no contaría con una licencia sanitaria vigente para operar, según lo establecido durante la investigación. En sus instalaciones se ofrecen servicios que incluyen medicina general, inhaloterapia, sueroterapia, desintoxicaciones y supuestos tratamientos naturales.

El caso también ha generado testimonios de personas que aseguran haber pagado miles de lempiras por estos tratamientos y posteriormente cuestionaron su efectividad. Uno de los testimonios recogidos por la investigación corresponde a una persona que afirma haber pagado 14,000 lempiras y continúa pagando el crédito utilizado para adquirir el tratamiento.

Ante este tipo de situaciones, la Dirección de Protección al Consumidor ha advertido que la legislación hondureña contempla sanciones para prácticas como publicidad engañosa, incumplimiento del deber de información y prácticas comerciales abusivas. No obstante, la autoridad aclara que una denuncia no significa automáticamente que exista una estafa o una infracción, ya que corresponde realizar una investigación y valorar las pruebas antes de determinar responsabilidades.

La investigación deja así bajo cuestionamiento un modelo de atención que comienza con una consulta aparentemente gratuita, continúa con diagnósticos alarmantes obtenidos mediante un método cuestionado y termina con una fuerte estrategia de persuasión para conseguir el pago de tratamientos costosos, incluso mediante créditos o tarjetas de los pacientes.

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