Agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) capturaron a dos personas señaladas como presuntas integrantes de la Pandilla 18 y vinculadas al asesinato de una mujer ocurrido el pasado 28 de agosto en la vía rápida de Tegucigalpa.
Los detenidos son una mujer de 32 años y un hombre de 37, ambos originarios de la capital, quienes son señalados como sospechosos del crimen contra Winiker Elena Galea Alvarado, de 29 años. Las autoridades remitieron a los imputados a los tribunales de justicia para que respondan por los hechos que se les atribuyen.
Según las investigaciones desarrolladas por los departamentos de Femicidios y Delitos Conexos (DFDC) y Delitos Contra la Vida (DDCV), el hecho ocurrió a la altura de la colonia La Vega, frente a unas canchas de fútbol. La víctima habría sido citada mediante un engaño relacionado con un ramo de flores que supuestamente le enviaba su pareja sentimental.
Una vez que la mujer llegó al lugar acordado, los sospechosos presuntamente le dispararon con un arma de fuego tipo pistola, provocándole la muerte de manera inmediata. Las primeras líneas de investigación apuntan a que el crimen podría estar relacionado con problemas de carácter pasional, aunque las autoridades continúan profundizando en las circunstancias del caso.
Durante las diligencias, los investigadores recolectaron diferentes elementos que podrían fortalecer la acusación. Entre ellos se encuentra un arma de fuego que presuntamente habría sido utilizada en el ataque, además de una camioneta que habría sido empleada para movilizarse antes y después de cometer el crimen.
La identificación del vehículo habría sido posible mediante el análisis de imágenes y videos obtenidos durante la investigación. Las autoridades realizaron además pruebas técnicas y científicas sobre los indicios encontrados en la escena y en los lugares relacionados con el caso.
Uno de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue el inmueble donde fueron localizados los sospechosos. De acuerdo con las primeras investigaciones, la vivienda funcionaba aparentemente como un centro de masajes, pero habría sido utilizada como fachada para encubrir las actividades de una estructura vinculada a la Pandilla 18.
Asimismo, el hombre de 37 años cuenta con antecedentes por presuntos delitos relacionados con robo de vehículos, portación ilegal de armas de fuego y tráfico de drogas, según los registros y elementos incorporados a la investigación. Ambos sospechosos quedaron a disposición de los tribunales, donde deberán enfrentar el proceso judicial correspondiente.