La Administración de Donald Trump ha reforzado sus políticas migratorias con nuevas restricciones para obtener visas e ingresar a Estados Unidos, mientras mantiene una ofensiva contra la inmigración irregular.
Entre las medidas recientes destaca la suspensión temporal de citas para visas de inmigrante a nivel mundial, una decisión que el Departamento de Estado atribuye a la capacitación de funcionarios sobre nuevos procedimientos.
Las acciones migratorias también han incrementado las detenciones. En julio, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) registró 49,571 arrestos, la cifra mensual más alta del segundo mandato de Trump, según datos citados de universidades estadounidenses.
La política migratoria del mandatario también ha provocado una fuerte batalla judicial. Una jueza federal de Nueva York anuló la suspensión de visas para ciudadanos de 75 países al considerar que la medida excedía la autoridad del secretario de Estado, Marco Rubio.
Pese al fallo, familias inmigrantes y organizaciones defensoras presentaron una nueva moción para exigir al Gobierno cumplir con la resolución judicial y cuestionaron las medidas adoptadas posteriormente.
Además, Washington ha impuesto fianzas de entre 10,000 y 20,000 dólares para solicitantes de visas de turismo y negocios de determinados países, mientras que para algunas visas H-1B se contempla una fianza de hasta 100,000 dólares.
Las restricciones también alcanzan programas como DACA y TPS, mientras el Gobierno analiza otras acciones contra personas que hayan solicitado asilo después de ingresar legalmente al país. Estas medidas reflejan el endurecimiento de la política migratoria impulsada por Trump durante su segundo mandato.