La falta de lluvias continúa agravando la situación en varias zonas de Honduras, especialmente en el denominado corredor seco, donde alrededor de 2.2 millones de personas enfrentan condiciones cada vez más difíciles para garantizar su alimentación, debido a la pérdida de cultivos, la escasez de agua y el aumento en el precio de los productos básicos.
El impacto de la sequía se refleja principalmente en las comunidades dedicadas a la agricultura y la ganadería. Productores, alcaldes, docentes y pobladores han advertido sobre la falta de agua y alimentos, mientras miles de familias han tenido que reducir la cantidad y variedad de productos que consumen.
De acuerdo con María Luisa García, coordinadora del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), desde marzo se mantiene un seguimiento a las condiciones alimentarias de la población. La especialista señaló que aproximadamente 1.8 millones de hondureños ya presentan dificultades para garantizar los tres tiempos de comida, una cifra que podría elevarse hasta 2.2 millones si continúan las actuales condiciones económicas y climáticas.
La sequía ha provocado importantes daños en la agricultura y la ganadería. La falta de agua afecta directamente los cultivos y reduce la disponibilidad de alimento para los animales, generando pérdidas para los productores y una eventual presión sobre los precios que pagan los consumidores.
En Ojojona, Francisco Morazán, la situación también es crítica. El alcalde Ángel Rafael Aguilar estimó que unas 4,500 personas enfrentan necesidades de alimentos y agua debido a que los ríos de la zona se encuentran secos.
El funcionario explicó que la principal preocupación de las familias campesinas es la pérdida de los cultivos de maíz y frijol, alimentos fundamentales para su subsistencia.
“Si no tenemos estos alimentos, estamos jodidos”, expresó el alcalde al referirse al impacto de la sequía en las comunidades productoras.
La situación también ha golpeado a los pequeños agricultores. María Martínez, campesina de Ojojona, relató que la cosecha de primera de maíz se perdió y que ahora las familias mantienen sus esperanzas en la producción de montaña, aunque reconoció que hasta el momento no ha recibido ayuda gubernamental ni municipal.
Familias enfrentan mayores dificultades para comprar alimentos
A la reducción de la producción se suma el incremento en los costos de los combustibles, insumos agrícolas y servicios relacionados con la producción y el transporte de alimentos. Estos factores, junto con las presiones internacionales sobre los precios, han reducido la capacidad de compra de muchas familias.
El Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional mantiene vigilancia sobre unos 30 productos comercializados en los mercados populares y ha identificado incrementos importantes en alimentos esenciales, entre ellos el frijol.
La preocupación no se limita a la existencia de alimentos, sino también a la capacidad económica de los hogares para adquirirlos. Según García, hasta el 90 por ciento de un salario mínimo puede ser destinado a la compra de alimentos, dejando pocos recursos para cubrir gastos como vivienda, transporte, educación y salud.
El problema se agrava porque una gran parte de la población depende de ingresos diarios. Según los datos expuestos por la especialista, solamente el 22 por ciento de la población cuenta con ingresos mensuales, mientras el 78 por ciento obtiene sus recursos día a día.
En este escenario, cualquier aumento en el precio de los productos básicos puede significar una reducción inmediata en la cantidad o calidad de los alimentos que una familia puede consumir.
El huevo se convierte en alternativa ante el alto costo de la carne
La crisis también está modificando los hábitos alimentarios de algunas familias. Ante el encarecimiento de la carne, varios hogares han optado por consumir más huevo como una alternativa para obtener proteínas a menor costo.
Sin embargo, la situación podría complicarse aún más si el precio del huevo continúa aumentando, ya que este producto se ha convertido en una de las principales alternativas para las familias de menores ingresos.
Los estudios del observatorio también han identificado casos en los que adultos mayores dejan de consumir alimentos para garantizar que los niños puedan comer. En municipios afectados por la emergencia alimentaria, algunas familias incluso han recurrido a la venta de animales y bienes para conseguir recursos y comprar comida.
Aunque existen programas de asistencia alimentaria impulsados por el Gobierno, la especialista consideró necesario evaluar cuánto tiempo puede sostenerse la alimentación de una familia de cuatro o cinco integrantes únicamente mediante ayudas puntuales.
San Marcos de Colón enfrenta una situación crítica por falta de agua
En San Marcos de Colón, Choluteca, la sequía ha alcanzado niveles que mantienen en alerta a las autoridades locales. Henry Pineda, de la unidad ambiental municipal, explicó que los reservorios apenas tendrían capacidad para abastecer a la población hasta octubre si las condiciones no mejoran.
El municipio cuenta con tres pozos perforados, mientras que otras fuentes de abastecimiento, como Quecerita y La Montañita, han reducido considerablemente su caudal.
Pineda explicó que anteriormente algunas de estas fuentes aportaban alrededor de tres pulgadas de agua, pero actualmente ni siquiera alcanzan una pulgada.
La situación ha obligado al municipio a analizar nuevas alternativas, aunque la perforación de pozos representa un alto costo. Solo el consumo de energía de los pozos existentes ronda los 300 mil lempiras.
Las autoridades locales aseguran que nunca habían enfrentado una crisis de esta magnitud y advierten que, de mantenerse la ausencia de lluvias, el suministro de agua podría convertirse en un problema aún más grave.
Productores quedan en la quiebra y reducen nuevas siembras
Los efectos de la sequía también se sienten directamente en el sector agrícola. Productores que esperaban las lluvias de mayo para recuperar sus cultivos reportan pérdidas económicas y dificultades para volver a invertir en nuevas siembras.
El productor Darwin Cálix explicó que muchos campesinos ya no cuentan con recursos suficientes y tampoco tienen certeza de que las lluvias de septiembre y octubre permitan obtener una buena cosecha.
Ante el riesgo de perder nuevamente la inversión, algunos productores han decidido reducir el presupuesto destinado a la siembra o simplemente no volver a cultivar.
Esta situación también afecta a los comercios dedicados a la venta de insumos agrícolas. Mauro Tejada, propietario de una agrocomercial, señaló que las ventas han disminuido hasta un 45 por ciento debido a que los productores dejaron de sembrar y al incremento en el costo de los insumos.
Angie Licona, otra comerciante del sector, explicó que actualmente se venden más productos destinados al ganado y las mascotas que insumos para la agricultura, debido a que los campesinos ya realizaron gran parte de su inversión durante la cosecha de primera.
Lluvias presentan un déficit de hasta 60 por ciento
El jefe del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), Francisco Argeñal, informó que otros 28 municipios fueron incorporados a la alerta roja debido a la distribución irregular de las lluvias, principalmente en los departamentos de Lempira, Intibucá, La Paz y El Paraíso.
Según Argeñal, en estas zonas se registra una reducción de aproximadamente 60 por ciento en las lluvias en comparación con otras temporadas, provocando que los ríos tributarios y las fuentes de agua superficiales presenten una considerable disminución.
El especialista explicó además que los efectos de El Niño podrían prolongarse hasta abril, mientras las temperaturas han aumentado casi tres grados, un comportamiento que no se registraba desde 2015.
Las lluvias esperadas durante mayo y junio no se presentaron en la cantidad necesaria y, aunque recientemente se registró el paso de una onda tropical, los chubascos fueron insuficientes para recuperar la humedad de los suelos.
Para septiembre y octubre se esperan lluvias dispersas y de poca intensidad en los municipios más afectados. Ante este panorama, CENAOS recomendó a los productores optar por cultivos de ciclo corto y aprovechar cualquier precipitación para almacenar agua, tomando en cuenta que las condiciones secas podrían mantenerse hasta abril del próximo año.
Lempira reporta pérdidas del 40 por ciento en la producción de café
La sequía también ha provocado daños importantes en la producción cafetalera de Lempira, donde los productores estiman pérdidas de alrededor del 40 por ciento.
Edgar Murillo, productor de café, explicó que una parte importante del grano no logró desarrollarse adecuadamente y presenta un tamaño menor al esperado. Además, los productores se encuentran sorprendidos porque algunas plantas comenzaron a madurar antes de tiempo, un fenómeno que aseguran no habían observado anteriormente.
El problema no se limita al café. En diferentes comunidades también se reportan pérdidas en cultivos de maíz y frijol, además de una reducción en las oportunidades de empleo relacionadas con las actividades agrícolas.
Los productores esperan que las condiciones climáticas mejoren durante el próximo año para recuperar parte de las pérdidas y evitar que la crisis continúe profundizándose.
Olancho pierde hasta el 90 por ciento de la cosecha de sandía
En Olancho, especialmente en Catacamas, los productores de sandía también enfrentan fuertes pérdidas debido a la combinación de sequía y plagas.
Ángel Flores, productor de la zona, estimó que entre el 80 y 90 por ciento de la cosecha se ha perdido. Explicó que anteriormente una manzana podía producir alrededor de 45 metros cúbicos de sandía, mientras que actualmente la producción apenas alcanza los 15 metros cúbicos y con frutos de menor tamaño.
La situación también ha reducido la actividad comercial. Los compradores salvadoreños que anteriormente llegaban con frecuencia a la zona han disminuido sus compras, afectando todavía más los ingresos de los productores.
Ante las pérdidas y las deudas acumuladas, los agricultores han solicitado apoyo financiero para poder hacer frente a sus compromisos y mantener sus actividades productivas.
Urgen medidas para recuperar la producción
Ante este escenario, especialistas consideran necesario implementar medidas que no se limiten a atender la emergencia, sino que permitan reducir la vulnerabilidad de las comunidades frente a futuras sequías.
Entre las propuestas se encuentran fortalecer a los pequeños y medianos productores mediante sistemas de riego, cosechas de agua, créditos con bajos intereses, acceso a tecnología y semillas resistentes a las condiciones climáticas.
También se plantea diversificar los cultivos para disminuir la dependencia de unas pocas cosechas y reducir el impacto de los fenómenos climáticos extremos.
Otro de los retos es el envejecimiento de la población dedicada a la agricultura y la migración de jóvenes de las comunidades rurales, situación que podría afectar la capacidad productiva del país en los próximos años.
Para María Luisa García, Honduras necesita recuperar la rentabilidad del campo y lograr que la producción de alimentos vuelva a ser una actividad capaz de generar ingresos suficientes para que las familias campesinas puedan cubrir sus necesidades básicas.
La sequía no solo representa una amenaza para las cosechas actuales, sino también para la disponibilidad de alimentos, el empleo rural y la economía de miles de hogares. Con las lluvias todavía insuficientes y las reservas de agua disminuyendo en varias regiones, productores y autoridades enfrentan el desafío de evitar que la emergencia alimentaria continúe extendiéndose.