El cardenal Óscar Andrés Rodríguez lanzó durante su homilía una reflexión sobre la manera en que algunos sectores de la sociedad hondureña ejercen el poder, cuestionando la ambición por el dinero y los recursos públicos.
El religioso advirtió que ocupar un cargo de autoridad no debería convertirse en una oportunidad para buscar beneficios personales. “Aquellos que llegan al poder y ya llegan con el cerebro dañado”, expresó Rodríguez durante su mensaje.
Su reflexión también abordó la violencia y la impunidad, al cuestionar que personas señaladas por hechos graves puedan posteriormente recibir muestras de reconocimiento público.
“El Evangelio no ha entrado todavía en nuestra cultura hondureña”, manifestó el cardenal, al referirse a las contradicciones que observa en una sociedad que, a su juicio, necesita fortalecer sus valores.
Rodríguez también dirigió críticas contra la corrupción y el narcotráfico, señalando la contradicción de quienes se consideran cristianos mientras lamentan los decomisos de drogas o buscan beneficiarse de recursos provenientes de actividades ilícitas.
Como parte de su mensaje, recordó la enseñanza de Jesús: “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”, utilizándola para llamar a priorizar los valores sobre la riqueza y el poder.
Finalmente, el cardenal sostuvo que la fe debe traducirse en acciones concretas y llamó a recuperar el sentido del servicio, la justicia, la solidaridad y el respeto por la vida como pilares para transformar la sociedad hondureña.