La llegada de las lluvias a Tegucigalpa durante los primeros días de septiembre genera expectativas entre los capitalinos, pero una pregunta permanece: ¿cuánto tiempo tendría que llover para que los embalses que abastecen a la ciudad comiencen a recuperarse de manera significativa? La respuesta no depende únicamente de que llueva durante varios días, sino también de la cantidad de agua que caiga, la intensidad de las precipitaciones y cuánto de esa lluvia logre convertirse en escorrentía y llegar a las represas.
El panorama sigue siendo delicado. Según el reporte de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) correspondiente al 2 de septiembre, Los Laureles se encontraba al 30.80 % de su capacidad, mientras La Concepción apenas alcanzaba el 27.03 %, ambos dentro de la categoría de riesgo hídrico alto.
No basta con una sola lluvia
Aunque una tormenta fuerte puede generar un aumento rápido en los niveles de las represas, los antecedentes muestran que una lluvia aislada no necesariamente resuelve el déficit acumulado. En junio, el gerente de UMAPS, Gustavo Boquín, explicó que las precipitaciones registradas en ese momento no eran suficientes para compensar el agua que no había ingresado a los embalses durante los meses anteriores.
Boquín incluso recordó que durante un evento tropical ocurrido en 2005 los embalses llegaron a llenarse en apenas tres días. Sin embargo, aclaró que las condiciones actuales son diferentes y que La Concepción requiere, en promedio, hasta dos temporadas lluviosas para alcanzar nuevamente el 100 % de su capacidad, mientras que Los Laureles tiene un comportamiento de recuperación anual.
Esto significa que no existe un número exacto de días de lluvia que garantice el fin de la sequía. Para recuperar las reservas se necesita una combinación de varios días o episodios de lluvia suficientemente abundantes y distribuidos en las zonas de las cuencas que alimentan los embalses.
Septiembre es clave para Tegucigalpa
Los registros climáticos históricos muestran que septiembre es uno de los meses más lluviosos del año en Tegucigalpa. Un estudio basado en registros de largo plazo estima una precipitación promedio anual cercana a 877 milímetros, mientras que septiembre aparece entre los meses con mayores acumulados.
Otros registros climáticos sitúan el promedio de septiembre por encima de los 200 milímetros, aunque las cifras varían dependiendo de la estación meteorológica y del período utilizado para calcular los promedios.
Por eso, septiembre representa una oportunidad importante para que las cuencas recuperen parte del agua perdida durante la temporada seca y la canícula. El problema es que no toda el agua que cae sobre la capital termina almacenada en las represas: una parte se infiltra en el suelo, otra se evapora y otra corre rápidamente hacia los sistemas de drenaje y los cauces.
La lluvia tiene que caer donde se necesita
Para que una lluvia tenga un impacto importante en Los Laureles y La Concepción, no basta con que se registre un fuerte aguacero en el centro de Tegucigalpa. Las precipitaciones deben alcanzar las cuencas de captación que alimentan directamente los embalses.
Además, una lluvia demasiado intensa en poco tiempo puede producir grandes escorrentías, pero no necesariamente representa la mejor condición para recuperar las reservas a largo plazo. En cambio, varios episodios de lluvia moderada y abundante, separados por periodos que permitan la infiltración del suelo, pueden contribuir de manera más sostenida a la recuperación de las fuentes.
El comportamiento de las lluvias también está condicionado por fenómenos climáticos. CENAOS señala que el fenómeno de El Niño suele provocar una canícula más intensa y prolongada en Francisco Morazán y otros departamentos del centro y sur de Honduras, generando condiciones de sequía especialmente entre finales de junio y principios de septiembre.
La crisis ya afecta la distribución de agua
Mientras las represas permanecen en niveles bajos, UMAPS mantiene un esquema de distribución programada para los habitantes del Distrito Central. La institución ha tenido que modificar los períodos de abastecimiento conforme disminuyen las reservas disponibles.
En agosto, las autoridades llegaron a advertir que, si no se producían lluvias significativas, los intervalos de distribución podrían extenderse hasta 10, 11 o incluso 12 días.
La situación también ha obligado a implementar medidas de contingencia, entre ellas el uso de cisternas y la habilitación de fuentes complementarias para atender a los sectores más afectados. La AMDC informó que el sistema enfrenta además un problema estructural debido a las pérdidas de agua en la red de distribución.
Entonces, ¿cuántos días debe llover?
No hay una cifra oficial que establezca que Tegucigalpa necesita tres, cinco o diez días consecutivos de lluvia para salir de la sequía. Lo determinante será el volumen acumulado de precipitación, dónde ocurre, la capacidad de infiltración de las cuencas y cuánto de ese recurso logra llegar a Los Laureles y La Concepción.
Lo que sí está claro es que una sola jornada lluviosa no será suficiente para revertir el déficit acumulado. Las lluvias que comenzaron a regresar a la capital representan un alivio, pero la recuperación de los embalses será un proceso que dependerá del comportamiento de septiembre y de las precipitaciones que se registren posteriormente. Una publicación de este 3 de septiembre reportó precisamente el regreso de las lluvias a Tegucigalpa después de varias semanas de condiciones secas.
Con ambos embalses todavía por debajo del 31 % de su capacidad, la capital necesita que las lluvias no sean únicamente fuertes, sino constantes y suficientes durante las próximas semanas para comenzar a recuperar sus reservas y reducir la presión sobre el suministro de agua potable.
En el distrito central
¿Cuántos días se necesita que llueva en el Distrito Central para combatir la sequía?
La lluvia que regresó al Distrito Central esta semana representa un alivio para los capitalinos, pero una sola jornada de precipitaciones no es suficiente para revertir el déficit de agua que arrastran las principales represas que abastecen a Tegucigalpa y Comayagüela. La recuperación dependerá de que las lluvias sean constantes, abundantes y, sobre todo, que se registren en las zonas donde se encuentran las cuencas que alimentan los embalses.
De acuerdo con especialistas del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), las represas necesitan lluvias superiores a 20 milímetros diarios durante al menos tres días consecutivos en la Sierra de Lepaterique para comenzar a registrar una recuperación significativa de sus niveles. Esta zona resulta estratégica porque aporta agua a las fuentes que abastecen al Distrito Central.
Tres días de lluvia serían el punto de partida
La estimación de Cenaos no significa que después de tres días de lluvia las represas quedarán llenas ni que la emergencia hídrica terminará automáticamente. Lo que indica es que tres días con precipitaciones superiores a 20 milímetros diarios podrían generar las condiciones necesarias para que comience a aumentar de manera importante el ingreso de agua a los sistemas de abastecimiento.
La cantidad de lluvia es fundamental. Un aguacero intenso sobre las calles de Tegucigalpa puede provocar inundaciones y dejar grandes cantidades de agua en la superficie, pero si la precipitación no alcanza las zonas de captación, su aporte a Los Laureles y La Concepción puede ser limitado.
Por ello, las autoridades mantienen la atención especialmente sobre las zonas montañosas y las cuencas que alimentan los embalses.
Los embalses siguen en niveles preocupantes
El problema es que el Distrito Central llega a septiembre después de varios meses de déficit de precipitaciones. El reporte de UMAPS correspondiente al 2 de septiembre ubicó a Los Laureles en 30.80 % de su capacidad y a La Concepción en apenas 27.03 %, ambos dentro de la categoría de riesgo hídrico alto.
La situación se ha deteriorado progresivamente durante los últimos meses. A finales de agosto, Los Laureles se encontraba en 31.68 %, mientras La Concepción registraba 27.32 %.
Estos niveles explican las medidas de racionamiento que han tenido que aplicar las autoridades para prolongar las reservas disponibles y garantizar el abastecimiento durante el mayor tiempo posible.
¿Por qué no basta con que llueva en Tegucigalpa?
Uno de los principales factores que pueden generar confusión es pensar que cualquier lluvia registrada en la capital representa automáticamente agua para las represas.
La realidad es diferente. Para que las precipitaciones ayuden a recuperar los embalses, deben producirse en las zonas de las cuencas que aportan directamente a las fuentes de abastecimiento. Además, el suelo necesita encontrarse en condiciones que permitan generar escorrentía y alimentar los ríos, quebradas y afluentes que llegan a las represas.
En otras palabras, puede llover durante varias horas en el centro de Tegucigalpa y el beneficio para las reservas ser limitado si la lluvia no alcanza las zonas de captación.
COPECO también ha advertido que el aumento de las precipitaciones durante septiembre no necesariamente significa una recuperación inmediata de las fuentes, precisamente porque importa tanto la cantidad como la distribución geográfica de las lluvias.
Septiembre será determinante
Las próximas semanas serán claves para conocer si el Distrito Central puede comenzar a recuperar sus reservas. Cenaos prevé que las lluvias puedan aumentar gradualmente durante septiembre, especialmente después del 10 de septiembre.
Esto abre una ventana de oportunidad para que los embalses reciban aportes importantes antes de que termine la temporada lluviosa. Sin embargo, las autoridades también han advertido que el comportamiento del clima continúa siendo incierto.
La recuperación tampoco será inmediata. Después de meses de sequía, el suelo y las fuentes naturales han acumulado un déficit considerable, por lo que serán necesarios varios episodios de lluvia para observar una recuperación sostenida.
Racionamiento continúa bajo presión
La falta de recuperación de los embalses ya ha obligado a ampliar los períodos entre cada suministro de agua. Desde agosto, UMAPS estableció que determinados sectores del Distrito Central recibirían el servicio con intervalos de hasta nueve días, mientras que anteriormente el período era de siete días.
Las autoridades incluso habían advertido que, si septiembre no traía lluvias suficientes, el racionamiento podría llegar hasta 12 días entre cada distribución.
La situación refleja la magnitud del problema: aunque la lluvia vuelva a la capital, las reservas continúan siendo bajas y el consumo diario sigue ejerciendo presión sobre los embalses.
Entonces, ¿cuántos días necesita llover?
Con base en la estimación de Cenaos, el Distrito Central necesita al menos tres días de lluvias superiores a 20 milímetros diarios en la Sierra de Lepaterique para comenzar a observar una recuperación significativa de las represas.
Pero esos tres días deben entenderse como un mínimo para iniciar la recuperación, no como el tiempo necesario para terminar con la sequía.
Para que Los Laureles y La Concepción recuperen niveles importantes, se necesitará que las precipitaciones continúen durante las semanas siguientes y que una proporción significativa del agua llegue a las cuencas de captación.
Con Los Laureles en 30.80 % y La Concepción en 27.03 %, el Distrito Central todavía enfrenta un escenario de riesgo hídrico alto.
Por ahora, cada jornada de lluvia representa una oportunidad, pero lo que necesita la capital no es solamente que llueva fuerte un día: necesita que llueva suficiente, durante varios días y en los lugares correctos.