El constante aumento en los precios de los alimentos continúa presionando la economía de las familias hondureñas, que han tenido que modificar sus hábitos de consumo para poder subsistir.
Ante el encarecimiento sostenido de la canasta básica, cada vez más hogares están optando por alternativas más económicas, como la compra de vísceras —entre ellas mollejas, hígado, bofe y bazo— en sustitución de cortes de carne tradicionales, que han elevado considerablemente su precio en los últimos meses.
De acuerdo con el presidente de la Feria del Agricultor y el Artesano, Jimmy Ponce, se ha registrado un incremento notable en la demanda de estos productos, impulsado principalmente por la reducción del poder adquisitivo de la población.
Ponce explicó que muchas familias priorizan el pago de servicios esenciales como energía eléctrica, agua potable e internet, lo que deja un margen cada vez más reducido para la compra de alimentos, obligando a ajustar o disminuir el consumo diario.
En la misma línea, el presidente de la Fundación de Protección al Consumidor Artículo 19, Darwin Ponce, advirtió que el costo de la canasta básica para una familia de cinco personas ya supera los 16 mil lempiras, situando a Honduras entre los países con mayor presión alimentaria en la región.
El dirigente también señaló que el salario mínimo vigente, con ajustes estimados entre 6 % y 7 %, resulta insuficiente frente al encarecimiento generalizado de bienes y servicios.
A este panorama se suma el aumento en los combustibles, la tarifa de energía eléctrica y otros servicios básicos, factores que continúan erosionando la capacidad de compra de los hogares hondureños.
Mientras los ingresos permanecen rezagados frente al costo de vida, numerosas familias se ven obligadas a reducir sus compras o sustituir alimentos por opciones más baratas para poder alimentarse día a día.