En 2019, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó la Preventing Animal Cruelty and Torture (PACT) Act, una legislación que estableció como delitos federales determinadas formas intencionales de crueldad animal grave.
La normativa contempla sanciones para actos específicos de maltrato extremo contra animales, fortaleciendo las herramientas legales para perseguir este tipo de conductas a nivel federal.
Dependiendo de las circunstancias y la gravedad del delito, las personas declaradas culpables pueden enfrentar penas de prisión de hasta siete años, además de otras sanciones contempladas por la legislación.
La PACT Act recibió respaldo bipartidista en el Congreso estadounidense y fue aprobada por el Senado de manera unánime antes de llegar al despacho presidencial para su promulgación.
La aprobación de esta ley representó un importante cambio en la legislación federal de Estados Unidos al establecer consecuencias penales para determinadas formas de crueldad animal extrema y reforzar la protección legal frente a estos actos.