Sequía amenaza producción de frijol y plantean sembrar 30 mil hectáreas

La fuerte sequía que afecta a diferentes regiones de Honduras mantiene la preocupación por la producción de granos básicos y ha llevado a plantear medidas de emergencia para evitar una eventual escasez de frijol y una mayor dependencia de las importaciones.

Ante este escenario, el exministro de Agricultura y Ganadería Héctor Hernández propuso aprovechar la próxima temporada de postrera para impulsar la siembra de aproximadamente 30,000 hectáreas de frijol, especialmente en las zonas donde todavía existen mejores condiciones de humedad y disponibilidad de agua.

La propuesta busca aumentar rápidamente la producción nacional y generar alrededor de un millón de quintales de frijol, una cantidad que, según Hernández, podría contribuir a cubrir parte de la demanda nacional y reducir la necesidad de recurrir a compras en el extranjero.

El planteamiento cobra relevancia mientras productores de diferentes regiones enfrentan los efectos de la falta de lluvias, con pérdidas y dificultades para mantener los cultivos tradicionales.

¿Dónde se podría sembrar frijol?

Hernández considera que la estrategia debe concentrarse inicialmente en las zonas que todavía presentan condiciones favorables para la agricultura.

Entre los territorios mencionados se encuentran Olancho, Yoro, El Paraíso y algunas zonas del occidente del país, particularmente áreas altas y sectores donde las lluvias han permitido conservar mejores niveles de humedad en los suelos.

La propuesta no consiste únicamente en aumentar la superficie cultivada, sino en seleccionar estratégicamente las zonas donde exista una mayor posibilidad de obtener buenos rendimientos pese a las condiciones climáticas.

El objetivo sería aprovechar la postrera para producir el grano en un período relativamente corto.

¿Por qué el frijol es una prioridad?

El frijol forma parte de la alimentación básica de los hondureños y cualquier reducción significativa de su producción puede generar presión sobre los precios y aumentar la necesidad de importaciones.

Hernández señaló que el ciclo relativamente corto del cultivo permitiría obtener resultados en aproximadamente 65 a 70 días, siempre que existan las condiciones necesarias para la producción.

Esto abriría la posibilidad de contar con una nueva cosecha en un período mucho menor que el requerido por otros cultivos, convirtiendo al frijol en una alternativa para enfrentar parcialmente los efectos de la sequía.

La propuesta plantea que el Gobierno tome decisiones con anticipación para que los productores puedan prepararse y aprovechar las ventanas de siembra disponibles.

El reto: contar con suficiente semilla

Uno de los primeros aspectos que tendría que determinar el Gobierno es si existe suficiente semilla de frijol para desarrollar una siembra de la magnitud propuesta.

Hernández planteó la necesidad de revisar las reservas disponibles y coordinar con productores, organizaciones agrícolas y la agroindustria para establecer un mecanismo que permita garantizar los insumos necesarios.

La planificación también debería considerar asistencia técnica, acceso a financiamiento, disponibilidad de fertilizantes y mecanismos para comercializar la producción.

Sin estos elementos, aumentar la superficie sembrada podría no ser suficiente para garantizar el volumen esperado.

Proponen aprovechar sistemas de riego

Otra de las propuestas consiste en coordinar la siembra de una postrera tardía durante enero y febrero con productores que disponen de sistemas de riego y con la agroindustria nacional.

El uso de riego permitiría reducir la dependencia directa de las lluvias y ampliar las posibilidades de producción en zonas donde las condiciones climáticas representan un riesgo.

La estrategia requeriría identificar las áreas que cuentan con fuentes de agua y sistemas de riego disponibles, así como evaluar la capacidad de los productores para ampliar rápidamente la superficie cultivada.

¿Cuánto podría costar importar frijol?

Hernández advirtió que si Honduras no logra aumentar su producción nacional, podría verse obligada a recurrir a importaciones para cubrir la demanda.

Según su estimación, importar el volumen necesario podría representar un gasto cercano a 10 millones de dólares.

El exfuncionario recordó además experiencias anteriores en las que Honduras tuvo que recurrir a compras internacionales de frijol, señalando que los procesos de importación pueden enfrentar problemas relacionados con los tiempos de traslado y la calidad del producto.

Por ello, considera que producir el grano en territorio nacional permitiría responder con mayor rapidez y mantener el control sobre la calidad de la cosecha.

No todo depende del frijol

La propuesta también incluye la necesidad de modificar parte de la estrategia agrícola en las zonas más afectadas por la sequía.

Hernández recomendó promover cultivos que presenten mayor resistencia a las condiciones de escasez de agua, particularmente en el corredor seco de Honduras.

Entre las alternativas mencionó el sorgo forrajero y el sorgo tortillero, cultivos que pueden presentar una mayor tolerancia a condiciones secas que el maíz.

La recomendación apunta a reducir el riesgo de que los productores pierdan nuevamente sus cosechas ante períodos prolongados de poca lluvia.

La crisis también amenaza el agua para consumo humano

Además de la producción de alimentos, el exministro alertó sobre un problema que podría adquirir mayores dimensiones en las próximas semanas: la reducción de las fuentes de agua.

Hernández señaló que ríos, quebradas y otras fuentes de abastecimiento se están secando en diferentes comunidades, lo que podría generar problemas no solo para la agricultura, sino también para el consumo humano.

Ante esta situación, pidió acelerar la perforación de pozos en comunidades y municipios afectados.

La disponibilidad de agua se convierte así en uno de los principales desafíos de la actual emergencia, especialmente en las zonas donde la sequía se ha prolongado durante varios meses.

¿Podría venir una crisis de salubridad?

La falta de agua también puede tener consecuencias sanitarias.

Cuando las comunidades enfrentan dificultades para acceder a agua suficiente y segura, aumentan los riesgos asociados a problemas de higiene, saneamiento y enfermedades relacionadas con el consumo de agua contaminada.

Hernández advirtió que, si las fuentes continúan reduciéndose, Honduras podría enfrentar una situación sanitaria complicada en diferentes municipios y comunidades.

Por ello, considera que la respuesta ante la sequía debe abordarse de manera integral y no concentrarse únicamente en la pérdida de cultivos.

Una carrera contra el tiempo

La propuesta de sembrar 30,000 hectáreas de frijol coloca al Gobierno y al sector agrícola ante una carrera contra el tiempo.

Para que la estrategia tenga resultados, sería necesario determinar rápidamente dónde existen condiciones adecuadas para sembrar, garantizar semillas e insumos, coordinar a los productores y asegurar el acceso al agua.

Al mismo tiempo, las autoridades deberán continuar monitoreando las condiciones climáticas y evaluar qué cultivos pueden adaptarse mejor a los diferentes escenarios de sequía.

El objetivo no sería únicamente evitar una eventual importación de frijol, sino reducir la vulnerabilidad alimentaria de Honduras frente a períodos prolongados de falta de lluvia.

Mientras la sequía continúa afectando distintas zonas del país, la discusión ya no se limita a cómo recuperar las cosechas perdidas, sino a cómo garantizar alimentos y agua durante los próximos meses.

La propuesta de producir 30,000 hectáreas de frijol representa una de las alternativas planteadas para responder a corto plazo, pero el desafío de fondo será construir una estrategia agrícola capaz de resistir períodos cada vez más difíciles de disponibilidad de agua.

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