La violencia sexual contra niñas y adolescentes en Honduras continúa siendo una problemática grave, persistente y en gran medida oculta, advirtió la organización Plan Internacional, que alerta sobre cifras alarmantes y un alto nivel de subregistro en los casos.
La asesora nacional de protección de la ONG, Ludim Ayala, señaló que en los próximos días será lanzada la campaña “Cambiemos el Juego”, una iniciativa orientada a visibilizar la violencia de género, los embarazos en adolescentes y las uniones tempranas que afectan a niñas tanto en Honduras como en otros países de la región.
Ayala explicó que América Latina se ubica entre las regiones con mayores índices de embarazo adolescente y violencia contra menores. Indicó que una de cada cuatro niñas se casa antes de los 18 años y que millones de adolescentes enfrentan situaciones de violencia física o sexual desde edades tempranas.
En el caso de Honduras, la especialista calificó la situación como preocupante, señalando que una parte importante de las agresiones sexuales ocurre contra niñas entre los 10 y 14 años. Además, advirtió que la mayoría de los casos no se denuncian, lo que dificulta su atención y justicia.
“De cada 100 casos que ocurren, solo alrededor de 4 llegan a ser denunciados”, afirmó Ayala, al destacar que el silencio y la falta de denuncia perpetúan el ciclo de violencia.
De acuerdo con datos de Plan Internacional, alrededor del 24 por ciento de las mujeres hondureñas ha sufrido violencia sexual en algún momento de su vida, muchos de estos casos durante la niñez o adolescencia.
La ONG también recordó que en 2024 se registraron entre 230 y 240 muertes violentas de mujeres en el país, y que entre el 10 y 13 por ciento de las víctimas eran menores de edad.
Los departamentos con mayor incidencia de violencia de género identificados por la organización son Olancho, Santa Bárbara y Copán, mientras que Cortés y Francisco Morazán concentran la mayor cantidad de casos de embarazos en adolescentes.
La campaña “Cambiemos el Juego” busca generar conciencia social utilizando el contexto deportivo como herramienta de sensibilización, con el fin de visibilizar la violencia, la desigualdad y la falta de acceso a derechos que enfrentan muchas niñas.
La iniciativa será acompañada de actividades de incidencia, giras de medios y programas educativos enfocados en la prevención de la violencia, el fortalecimiento del liderazgo juvenil, la protección infantil y la promoción de entornos familiares y comunitarios seguros.