Entre lágrimas y homenajes despiden a víctimas del derrumbe en bodegas del Anillo Periférico

El dolor, la tristeza y la consternación marcaron las honras fúnebres de las tres víctimas que perdieron la vida tras el derrumbe ocurrido en un complejo de bodegas ubicado en las cercanías del Anillo Periférico de la capital.

Luego de más de 38 horas de intensas labores de búsqueda y rescate, los cuerpos de socorro lograron recuperar los restos de Karen Dinora Girón, la última persona que permanecía desaparecida bajo toneladas de tierra y escombros. Su hallazgo puso fin a una angustiosa espera para familiares, amigos y compañeros de trabajo que durante dos días mantuvieron la esperanza de encontrarla con vida.

La tragedia también cobró las vidas de Claudia Suyapa Varela Garay y Félix Ramón Núñez Flores, quienes quedaron atrapados cuando parte de un cerro colapsó sobre las instalaciones donde laboraban. Desde el momento de la emergencia, decenas de familiares permanecieron en la denominada zona cero siguiendo de cerca cada avance de las operaciones de rescate.

En medio del llanto y la resignación, los seres queridos de las víctimas comenzaron a despedir a sus familiares en distintos puntos de la capital. Las ceremonias estuvieron acompañadas por amigos, vecinos, compañeros de trabajo y representantes de las empresas donde laboraban, quienes expresaron sus muestras de solidaridad ante la irreparable pérdida.

Uno de los momentos más conmovedores se vivió durante el sepelio de Claudia Suyapa Varela Garay, recordada por sus familiares como una mujer trabajadora, responsable y dedicada a su hogar. Su cortejo fúnebre recorrió varios sectores de la ciudad antes de llegar al cementerio donde recibió cristiana sepultura.

Mientras tanto, familiares y allegados de Félix Núñez lamentaron la partida de quien además de desempeñarse como profesional de la contaduría, había servido como voluntario del Cuerpo de Bomberos y socorrista de la Cruz Roja Hondureña, dejando una huella de servicio y solidaridad en quienes lo conocieron.

La emergencia movilizó durante más de dos días a bomberos, rescatistas, personal de Copeco, Policía Militar y otras instituciones, que enfrentaron condiciones sumamente complejas debido a la inestabilidad del terreno y el riesgo constante de nuevos deslizamientos.

Con la recuperación de la última víctima concluyeron oficialmente las labores de búsqueda, pero para las familias afectadas comienza ahora el difícil proceso de enfrentar la ausencia de sus seres queridos. La tragedia ha dejado una profunda huella en la capital y ha generado muestras de solidaridad de distintos sectores de la sociedad hondureña.

Mientras continúan las investigaciones sobre las causas del derrumbe, familiares, amigos y compañeros conservan el recuerdo de tres personas que salieron a cumplir con su jornada laboral y nunca regresaron a casa.

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