ENEE al límite: Gobierno busca rescate mientras crece presión por aprobar reforma energética

La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) continúa sumergida en una profunda crisis financiera y operativa, mientras el Gobierno del presidente Nasry Asfura busca impulsar una reforma al sector eléctrico para transformar la estructura de la estatal y reducir la millonaria carga que representa para las finanzas públicas del país.

La situación de la ENEE es considerada crítica debido a que la empresa mantiene una deuda superior a los 4,500 millones de dólares, equivalente a cerca del 11 % del Producto Interno Bruto (PIB), además de registrar pérdidas aproximadas del 38 % de la energía que ingresa al sistema nacional por fallas técnicas, pérdidas comerciales y energía que no logra ser cobrada.

De acuerdo con análisis del sector económico, la estatal eléctrica se mantiene operativa gracias a las transferencias del Tesoro Nacional, recursos que podrían ser destinados a otras áreas prioritarias como salud, educación e infraestructura. La empresa se ha convertido durante décadas en uno de los principales desafíos financieros para los gobiernos hondureños.

La administración actual plantea una reforma energética que busca dividir las funciones de la ENEE en tres áreas estratégicas: generación, transmisión y distribución, con el propósito de mejorar la eficiencia del sistema, atraer inversión privada y garantizar un suministro eléctrico más estable para los hogares y el sector productivo.

El Gobierno sostiene que la transformación de la empresa es necesaria para superar los problemas acumulados durante años y evitar que la crisis continúe afectando la economía nacional. Entre los objetivos también se encuentra reducir las pérdidas de energía, fortalecer la infraestructura eléctrica y generar condiciones para nuevos proyectos de inversión.

Sin embargo, la propuesta enfrenta obstáculos en el Congreso Nacional. La bancada de Libertad y Refundación (Libre) ha mostrado oposición a los cambios planteados, mientras que diputados liberales han señalado que analizarán el proyecto y presentarán alternativas antes de definir su respaldo.

El jefe de la bancada liberal, Jorge Cálix, manifestó que los diputados no tienen una carrera para aprobar la iniciativa y que una espera de una o dos semanas no representaría un problema inmediato para el país. “Sabemos que es un tema urgente, pero ha pasado tanto tiempo sin que se haga nada bueno por el país en materia energética”, expresó.

Estas declaraciones generaron cuestionamientos de sectores que consideran que la situación de la ENEE requiere decisiones rápidas debido a la falta de inversión, los problemas de generación y la necesidad de garantizar energía suficiente para el crecimiento económico.

Actualmente, Honduras incluso ha tenido que recurrir a compras de energía en el mercado regional para asegurar el abastecimiento nacional. El Congreso aprobó contratos con empresas de Nicaragua y Panamá por un total de 80 megavatios, una medida que refleja las limitaciones actuales de la empresa estatal para cubrir la demanda energética del país.

El gerente de la ENEE, Guillermo Peña Panting, advirtió que el tiempo para rescatar la institución se está agotando y que se necesitan decisiones urgentes para avanzar en proyectos de transmisión, generación y reducción de pérdidas.

Peña Panting señaló que, aunque el diálogo político ha permitido identificar la necesidad de cambios, todavía no existe una contrapropuesta formal al proyecto presentado por el Ejecutivo. Afirmó que cada día de retraso representa mayores dificultades para atender las necesidades de inversión que enfrenta el sistema eléctrico.

Por su parte, el secretario de Finanzas, Emilio Hércules, informó que el Gobierno contempla una inversión de 120 millones de dólares para fortalecer la operación de la ENEE, recursos que serán financiados con fondos del Tesoro Nacional.

Además, explicó que la estatal mantiene un programa de colocación de bonos para cumplir con pagos pendientes a proveedores, con un techo autorizado de 16 mil millones de lempiras destinado a cubrir obligaciones financieras.

Mientras continúa la discusión política, expertos y representantes del sector energético coinciden en que Honduras necesita fortalecer su capacidad de generación nacional, especialmente mediante fuentes renovables, para reducir la dependencia de compras externas y garantizar un sistema eléctrico sostenible.

La crisis de la ENEE se mantiene como uno de los principales retos económicos del país, y la decisión que tome el Congreso Nacional sobre la reforma energética será determinante para definir el futuro de la empresa estatal y del suministro eléctrico en Honduras.

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