Cartas desde el inframundo

Hola, papá, ¿cómo estás? Decile a mi tía que gracias por sus plegarias. Me alegró mucho saber de ustedes. 

En el paquete me ponen gelatina para el pelo, dos lociones baratas, un par de zapatos talla 9 para jugar fútbol sala, 2 camisas Samias XL, 2 calzonetas blancas con bolsas. Si pueden, háganme ese favor. Regálenle $50 al amigo que les entregue este escrito, por fa.

Cualquier cosa que sepan del proceso, háganmelo saber, por fa. ¿Qué pasará después del 25?, ¿Termina el decreto?, ¿Hay posibilidades de salir libre?, ¿Cómo está la cosa?

Bueno, te voy a contar algo… José ya no está con nosotros. Hace unos días lo llevaron para otro sector, ahí donde entregan ustedes los paquetes. Él está enfermo. Te digo para que le avisen a la familia porque ya días no recibe paquete y aquí yo le ayudaba.

Si pueden hablen con la familia para que lo ayuden hoy que pueden. Ya con flores y con tumbas va a ser por gusto.

Él salió varias veces al Hospital Saldaña y le sacaron agua de los pulmones, eso le provocaba calenturas y dolor y no quería comer esta comida basura que dan acá, macarrones y arroz apestosos a rincón, más de tres años con esto.

Es triste estar abandonado aquí. Sin la familia se sufre bastante. Yo les agradezco. Puya, sin ustedes esta carga sería más difícil.

El paquete y el depósito es un abrazo a la distancia y un mensaje de que están bien. Yo los amo y los extraño cada día.

Bueno, me despido. Los amo. Manden un par de fotos, por fa. Quiero verlos.

***

 

I Pruebas de vida

En un país donde el régimen de excepción ya no es excepción, sino parte del paisaje, las cárceles también producen algo escaso: noticias. Son cartas escritas a mano que atraviesan muros de concreto gracias a una red informal que las familias conocen como los cables. Para muchos familiares, esos papeles doblados y gastados, enviados casi siempre por fotos a través de WhatsApp, son la única señal de que alguien sigue vivo.

La lista de encargos —lociones baratas, camisas, calzonetas— no es un simple capricho. Es parte de la vida cotidiana dentro de prisión: una forma de resolver necesidades básicas y de sostener cierta normalidad dentro de un sistema que tiende a reducir a los detenidos a números de expediente.

El equipo de redacción de Ciclos CAP tuvo acceso a cinco cartas de las decenas que reos de distintos centros penales de El Salvador enviaron a sus familias entre 2022 y 2025, en el marco del régimen de excepción, que en mayo de 2026 sumó 50 prórrogas aprobadas por la Asamblea Legislativa. Estas cartas por las que las familias suelen pagar entre cincuenta y doscientos dólares, dependiendo de las condiciones impuestas por los intermediarios, son muchas veces la única prueba de vida de personas encarceladas dentro de un sistema que ha detenido a casi 91,000 personas y en el que, según registros de Socorro Jurídico Humanitario, han fallecido 519 reos bajo custodia estatal hasta marzo pasado.

Leídas en conjunto, estas cartas permiten identificar patrones comunes. Son textos escritos con poco tiempo y bajo vigilancia, donde se mezclan mensajes afectivos con información práctica: pedidos de paquetes o depósitos, consultas sobre el proceso judicial y noticias breves sobre otros detenidos. Se repiten fórmulas tranquilizadoras como “estoy bien” o “no se preocupen”, mientras que casi no aparecen referencias directas a castigos o violencia. En su lugar, se mencionan las condiciones del encierro de forma indirecta: se habla del cansancio, de la enfermedad o de la calidad de la comida.

Las cartas también funcionan como un boletín desde dentro. El aviso sobre un compañero enfermo o trasladado. Ese nombre de quien ya no está con ellos es muchas veces la única forma de alertar a las familias. Mientras afuera el debate público se reduce a dos posturas sin tonos medios como estar a favor o en contra del régimen de excepción, dentro circulan noticias mínimas: quién enfermó, quién fue movido de sector, quién dejó de recibir paquetes.

El preso lo sabe: cuando el paquete o el depósito deja de llegar, la situación puede volverse más caótica. Su súplica por el compañero enfermo —“ya con flores y con tumbas va a ser por gusto”— es también una advertencia para que la ayuda llegue antes que el abandono.

“No me vayan a dejar abandonado. Quiero hallarlas con vida”

Hola, ¿Cómo estás? Espero estés bien. Te escribo de nuevo para decirte que recibí tu respuesta y les escribo para darles las gracias a mi mamá y a mi abuela, y en especial a vos, por estar al pendiente de mí y de mi abuela. Gracias por cuidarla. No tengo cómo pagarte, amor.

Y te escribo para decirte que la respuesta me la dieron en mayo. Aquí yo pagué $15.00 en producto de tienda y el producto lo pagué con los 300 cafés que me mandaron y me vinieron 12 sopas. Solo las prestobarbas no me las dieron, me las robaron. Solo venían los manguillos.

Hoy quiero decirte esto: en mayo llevo audiencia por el proceso anterior de la redada porque me reabrieron el caso. 

Quiero que le digás a mi mamá y a mi abuela que coman, que no pasen solo pensando en mí. Cuando yo salga, espero hallarlas con vida. Les pido por favor, no me vayan a dejar abandonado.

Quisiera saber qué saben ustedes de mi proceso y quiero saber qué se oye del régimen porque aquí no nos dicen nada.

Quiero que me hagás un favor. Aquí está un brother, Esteban, amigo mío que me conoce y conoce a tu sobrino, y él me pide que le hagás un favor: que vayás donde la familia. Decile que el papá del niño manda a decirle que se comunique con los hermanos de mi brother o con la mamá, que le digan que él está bien, pero manda a decir que si le pueden poner paquete cuando puedan y decile que ella le cuide a su niño. Él quiere saber cómo se encuentra su hijo.

Solo $50.00 vas a pagar. Espero tu respuesta, amor. Gracias por todo.

Quiero que me mandés una foto de mi abuela, una tuya y una de mi mamá, para poderlas ver, pero mandalas, solo así las puedo ver. Cuídense mucho.

A veces creo que de aquí no me voy a ir, pero siempre pienso en mi abuela, en mi mamá y en vos y eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante.

TE AMO.

Recuerden ponerme un mes al pin y otro mes, paquete.

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