Las autoridades hondureñas informaron que aún faltan cuatro capturas para completar el proceso de identificación y detención de los presuntos responsables de la masacre ocurrida el pasado 21 de mayo en la comunidad de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón, considerada una de las matanzas más graves registradas en la historia reciente del país.
La Policía Nacional confirmó este viernes la captura de Williams Noé Reyes Izaguirre, de 22 años, durante un allanamiento realizado en la aldea La Ceibita, en el municipio de Tocoa. Días antes también fue detenido Carlos Alexis Molina Mencías, de 24 años, conocido con el alias de “Gato Negro”, señalado por las investigaciones como uno de los principales responsables de coordinar el ataque.
Con estas dos capturas, las autoridades sostienen que de los seis hombres que habrían participado en la masacre, según testimonios recabados por los investigadores, únicamente permanecen prófugos cuatro sospechosos.
De acuerdo con la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), la detención de Reyes Izaguirre fue ejecutada por agentes de la Fuerza de Tarea de Delitos Violentos (FTDV), quienes cumplían una orden judicial emitida por un Juzgado de Competencia Nacional. El joven enfrenta cargos por asesinato y asociación para delinquir en perjuicio de múltiples víctimas.
Las investigaciones técnico-científicas desarrolladas por la DPI ubican al detenido como un presunto participante directo en los hechos registrados en la finca Paso Aguán, en la aldea de Rigores, donde fueron asesinados trabajadores vinculados a labores agrícolas.
Según el expediente policial, la tragedia comenzó durante la madrugada del 21 de mayo cuando un grupo de jornaleros y empleados de la finca se encontraba reunido en la iglesia Tierra Prometida para realizar una oración antes de iniciar su jornada laboral. En ese momento, seis hombres fuertemente armados, que supuestamente portaban chalecos antibalas y se movilizaban en motocicletas, irrumpieron en el lugar.
Las autoridades sostienen que los atacantes abrieron fuego de manera indiscriminada contra las personas presentes, provocando la muerte inmediata de 16 trabajadores. Posteriormente, los agresores abandonaron la escena y continuaron su recorrido hacia otros sectores de la finca.
La investigación establece que, mientras se desplazaban por el lote 10 de la propiedad agrícola, los sospechosos interceptaron a otros tres trabajadores que se dirigían a realizar labores de corte de palma africana. Sin mediar palabra, los atacantes les dispararon, aumentando la cifra de víctimas mortales a 19 personas.
Posteriormente, una de las personas heridas falleció mientras recibía atención médica, elevando el número total de fallecidos a 20, cifra que convirtió el hecho en una de las peores masacres registradas en Honduras.
Las líneas de investigación manejadas por la Policía apuntan a que el móvil del crimen estaría relacionado con una presunta venganza, aunque las autoridades continúan desarrollando diligencias para esclarecer completamente las causas y responsabilidades detrás de la matanza.
Tras la captura de Reyes Izaguirre, los agentes realizaron inspecciones en la vivienda allanada con el propósito de localizar armas, evidencias balísticas y otros elementos que puedan fortalecer el caso presentado por el Ministerio Público.
Mientras tanto, los cuerpos de seguridad mantienen operativos de inteligencia y búsqueda en distintas zonas de Colón y Atlántida para dar con el paradero de los cuatro sospechosos restantes y avanzar en el esclarecimiento total de uno de los hechos criminales más impactantes ocurridos en el país durante los últimos años.