Una deuda de apenas 1,600 lempiras por droga habría desencadenado el triple crimen ocurrido en El Cimarrón, al sur de Tegucigalpa, donde tres hombres fueron asesinados y posteriormente sus cuerpos fueron trasladados y calcinados.
De acuerdo con la reconstrucción de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), dos de las víctimas, identificadas como Bowye y Alejandro, mantenían una deuda con integrantes de la Pandilla 18 por droga que les había sido entregada al crédito.
Según los investigadores, ambos fueron contactados bajo el supuesto de que participarían en una “carneada”. Sin embargo, la invitación habría sido una estrategia para llevarlos hasta una vivienda ubicada en la colonia Monterrey, donde opera una estructura de la pandilla.
Una vez en el lugar, las víctimas habrían sido confrontadas por la deuda y se les habría dado la oportunidad de conseguir el dinero. Incluso fueron trasladadas a distintos cajeros automáticos para intentar retirar fondos de sus tarjetas, pero no lograron obtener el efectivo.
Al no conseguir el dinero, los investigadores señalan que el jefe de la estructura habría ordenado regresar a la vivienda, conocida como una “casa loca”, donde presuntamente se ejecutaba a personas.
La primera víctima en ser asesinada habría sido Axel, conocido como “Tatiana”, quien según la investigación era vendedor de drogas para la misma estructura criminal. Posteriormente, los otros dos hombres también fueron asesinados dentro de la vivienda.
La DPI sostiene que Bowye y Alejandro fueron sometidos a actos de tortura antes de ser ejecutados. Luego, sus cuerpos habrían sido desmembrados para facilitar su traslado.
Los restos fueron colocados en un congelador y en la carcasa de una lavadora vieja. Posteriormente, los integrantes de la estructura habrían adquirido gasolina para trasladar los cadáveres hasta una zona boscosa cercana al cerro El Cimarrón.
El hallazgo ocurrió la mañana del 12 de mayo, cuando elementos del Cuerpo de Bomberos acudieron a atender un incendio reportado en una zona boscosa. Al controlar las llamas encontraron restos humanos calcinados dentro de un refrigerador y otro cuerpo a varios metros de distancia.
La investigación policial apunta a que el triple crimen fue ordenado como represalia por el impago de la droga, en un caso que evidencia los métodos violentos utilizados por estructuras criminales para recuperar deudas relacionadas con actividades ilícitas.