Las fuerzas de Estados Unidos atacaron este domingo dos lanzacohetes pertenecientes a la Guardia Revolucionaria de Irán ubicados en la isla de Larak, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, según confirmó un funcionario estadounidense.
De acuerdo con la versión estadounidense, los lanzadores estaban siendo preparados para utilizarse en el despliegue de minas marítimas en el estrecho, una zona clave para el transporte internacional de petróleo y gas.
La Guardia Revolucionaria iraní confirmó el ataque y aseguró que dejó muertos y heridos entre sus combatientes y civiles, aunque no precisó una cifra. El anuncio fue difundido por medios estatales iraníes.
Tras el bombardeo, las autoridades militares de Irán advirtieron que responderán contra Estados Unidos. “Esta acción será respondida y tendrá como consecuencia el castigo del agresor”, señaló la Guardia Revolucionaria.
El ataque representa la primera acción militar estadounidense conocida contra territorio iraní desde finales de julio, rompiendo varias semanas de relativa calma en medio del conflicto entre ambos países.
La nueva escalada genera preocupación por el futuro del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. Cualquier interrupción adicional en esa zona podría afectar el transporte internacional de petróleo y gas y aumentar la presión sobre los mercados energéticos.