Francis Clifford Smith, considerado el preso más anciano y uno de los que más tiempo permaneció encarcelado en Estados Unidos, murió a los 101 años después de pasar más de siete décadas bajo custodia. Smith falleció mientras se encontraba bajo libertad supervisada en un centro especializado para personas de avanzada edad vinculadas al sistema penitenciario.
Smith había sido condenado por el asesinato de Grover Hart, un vigilante nocturno que murió durante un robo ocurrido en 1949 en un club náutico de Greenwich, Connecticut. Tenía apenas 25 años cuando fue declarado culpable en 1950 y condenado a muerte. Sin embargo, durante toda su vida mantuvo su inocencia y sostuvo que no había cometido el crimen.
Uno de los aspectos más sorprendentes de su historia fue que llegó a ser programado para ejecución en ocho ocasiones. En cada oportunidad la sentencia no se concretó y, finalmente, en 1954 su pena de muerte fue conmutada por cadena perpetua. Smith llegó incluso a recibir en ocho ocasiones lo que se consideraba su última comida.
El caso estuvo rodeado de dudas durante décadas. La evidencia utilizada para condenarlo era principalmente circunstancial y posteriormente surgieron testimonios que cuestionaban su participación en el asesinato. Incluso un agente que había interrogado a Smith manifestó años después que tenía dudas sobre su culpabilidad. Otro hombre encarcelado llegó a afirmar que él había participado en el crimen junto con el principal cómplice.
Smith también protagonizó algunos episodios durante sus años de encarcelamiento. En 1967 escapó de prisión, aunque fue localizado y detenido 12 días después. Años más tarde obtuvo libertad condicional, pero regresó a prisión después de violar las condiciones de esa medida. Finalmente aceptó una libertad supervisada en 2020 y pasó sus últimos años en un centro especializado.
Dentro de la prisión fue conocido con el apodo de “The Birdman of Osborn”, debido a su particular costumbre de guardar pan de las comidas para alimentar a los pájaros. Los funcionarios del centro penitenciario llegaron a hacer la vista gorda ante esta práctica, al conocer su afición por las aves.
Smith murió mientras dormía y un portavoz del centro donde pasó sus últimos años señaló que, esencialmente, falleció por causas relacionadas con su avanzada edad. Su muerte pone fin a la historia de un hombre que pasó más de 70 años privado de libertad, sobrevivió a ocho intentos de ejecución y mantuvo hasta el final que era inocente del asesinato por el que fue condenado.