Sequía golpea al Corredor Seco: se pierden cultivos y ahora crece el temor por el agua para consumo

La sequía continúa dejando una profunda huella en el Corredor Seco de Honduras, donde la falta prolongada de lluvias ya afecta la producción agrícola, el ganado y las fuentes de agua de numerosas comunidades. La situación se ha convertido en una preocupación no solo para los productores, sino también para las familias que dependen de fuentes naturales y sistemas locales de abastecimiento. En julio, el Gobierno reportaba medidas de asistencia para los municipios con mayores riesgos, mientras las autoridades advertían que la canícula podía ser fuerte y prolongada.

El impacto sobre los cultivos representa uno de los golpes más fuertes para las familias rurales. Agricultores del Corredor Seco han enfrentado dificultades para establecer y mantener sus siembras de maíz y frijol debido al déficit de humedad en los suelos. Reportes de la zona ya advertían desde junio que campesinos temían perder las semillas y quedar sin producción suficiente para enfrentar el resto del año.

La preocupación ahora se extiende al abastecimiento de agua para consumo humano. Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) han advertido que la sequía podría intensificarse durante los próximos meses y prolongarse hasta principios de 2027, escenario que podría reducir todavía más los niveles de las fuentes y embalses y dificultar el acceso periódico al vital líquido.

El problema tampoco se limita a las cosechas. La reducción de pastos y fuentes de agua está colocando al sector ganadero bajo presión, mientras las autoridades evalúan el impacto de la emergencia sobre los medios de vida de las familias rurales. COPECO ha señalado que la situación requiere una respuesta coordinada debido a la cantidad de municipios afectados y a las limitaciones existentes para atender simultáneamente todas las necesidades.

Ante este panorama, el Gobierno puso en marcha un Plan Integral para la Sequía, con una duración inicial de 120 días y posibilidad de ampliación. La Secretaría de Finanzas informó que fueron adelantadas transferencias a los 75 municipios declarados en alerta roja y anunció que, a partir del 21 de agosto, comenzaría la entrega de maquinaria en 25 municipios priorizados para la construcción de reservorios, cosechas de agua y otras obras destinadas a enfrentar la escasez.

La estrategia también contempla apoyo directo al sector productivo. La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) informó que el Gobierno destinó 1,500 millones de lempiras para incentivos a la producción agrícola y ganadera, priorizando las zonas donde todavía existen condiciones adecuadas de disponibilidad de agua. Además, la institución mantiene comunicación con los productores mediante información técnica y agroclimática para orientar las decisiones de siembra y manejo de los cultivos.

Sin embargo, las autoridades y los gobiernos municipales coinciden en que la solución no puede limitarse a repartir alimentos o agua cada vez que se presenta una emergencia. Alcaldes de municipios afectados han planteado acelerar la construcción de cosechadoras de agua, pozos, reservorios y sistemas de riego, con el objetivo de almacenar el recurso durante los períodos lluviosos y disponer de él durante las temporadas secas.

Algunas de estas iniciativas ya comenzaron a ejecutarse. En Curarén, Francisco Morazán, la SAG impulsa un sistema integral de agua para riego que beneficiará inicialmente a 34 familias productoras mediante infraestructura de captación, almacenamiento y distribución con riego por goteo. El proyecto forma parte de una estrategia de seguridad hídrica para el Corredor Seco que también contempla sistemas de agua potable para comunidades de la zona.

La crisis, por tanto, deja un doble desafío para Honduras: evitar que la sequía destruya la producción de alimentos y garantizar que las comunidades mantengan acceso al agua para consumo. Mientras las lluvias continúan siendo insuficientes en varias regiones, la atención se concentra en evitar que las pérdidas agrícolas y ganaderas se conviertan en una crisis mayor de seguridad alimentaria e hídrica durante los próximos meses.

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